Luchando contra las Humedades

Desde que el ser humano se juntó en grupos y comenzó a asentarse en las comunidades primigenias, se hizo patente la necesidad de encontrar y/o fabricar un refugio resistente para guarecerse de las rudas condiciones de la naturaleza, por esta importante razón, el hombre intento construir refugios con todos los materiales que tenía a su alcance, con el fin de encontrar el que mejor pudiera protegerlo. Empezando por las cuevas, las cuales podían ser naturales y/o excavadas en las rocas, pasando por la madera y la hojas de plantas como la plana, de la conjunción de los cuales nacieron las primeras chozas, hasta llegar a los materiales y métodos modernos de construcción, los cuales nos han permitido establecer poblaciones, hasta en los sitios más recónditos e impensables de nuestro hermoso planeta.

Sin embargo, el proceso de fabricación de estos refugios ha tenido que mejorarse, obligatoriamente, ya que los nuevos métodos y materiales son producidos y utilizados de maneras tales que, sin la observación de las medidas de seguridad necesarias, podrían dañar severamente el organismo de los seres humanos, en lugar de protegerlo. Un buen ejemplo para demostrar estos casos, son las humedades que podemos encontrar en cualquier tipo de estructura humana, a la cual se le haya aplicado un tratamiento  de aislamiento e impermeabilizado pobre, por lo que la humedad de la atmósfera puede penetrar las paredes, techos y/o pisos de la estructura, alojándose allí y originando la creación procreación de organismos nocivos para el sistema respiratorio de los seres humanos, e incluso, de algunas mascotas, dependiendo de la severidad de la situación.

Vale la pena decir que, estos problemas pueden ser corregidos con facilidad, ya que, a menos que el foco de humedad tenga mucho tiempo alojado en un espacio y haya dañado la parte interna de la estructura, no será necesario demoler ni reconstruir, solo raspar hasta la capa más profunda, con el fin de limpiar la zona húmeda, sellarla y aislarla, eliminando así la posibilidad de un segundo ataque húmedo a tu hogar, o espacio de trabajo.

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